Decálogo del buen divorcio

Por: Eva M. Almansa

En la actualidad es común la ruptura, separación y/o divorcio en las parejas. Este proceso no sólo afecta a los adultos sino también a los hijos/as de la pareja. Por ello, los Juzgados de Familia de Málaga elaboraron el Decálogo del buen divorcio, un documento que invita a la reflexión de los progenitores sobre cómo actuar en este proceso de forma que para los hijos/as sea lo menos traumático posible. A continuación se muestra un resumen con los puntos más importantes que contiene el documento.

  1. El divorcio es algo más que un proceso legal. También existe un proceso emocional y psicológico que viven tanto los progenitores como los hijos/as de estos.
  2. El problema no es el divorcio, sino el "mal divorcio". La cooperación de los padres en la separación es la clave para evitar posibles traumas en los/as menores.
  3. De común acuerdo todos ganan. Las rupturas de mutuo acuerdo favorecen el diálogo entre los progenitores, generando menos tensiones entre ellos y creando un ambiente, más agradable con los hijos/as.
  4. Se separan los padres, no los hijos. En la ruptura desaparece un vínculo entre los progenitores pero se inicia otro tipo de relación. Procure que sus hijos/as mantengan una buena relación con el otro progenitor.
  5. La separación no supone la pérdida de ninguno de los progenitores. Para evitar sentimientos de abandono o de culpa en los hijos/as, los padres deben dejarles muy claro, a ser posible de forma conjunta, que van a seguir queriéndoles y ocupándose de ellos, además de que no tienen la culpa de nada.
  6. Los hijos/as no son propiedad exclusiva del padre o de la madre. Las actitudes de "posesión" sobre los hijos/as que excluyen al otro progenitor son perjudiciales. Aunque la guarda y custodia esté asignada a uno solo de los progenitores, ambos continúan siendo imprescindibles para el crecimiento y desarrollo de los hijos/as.
  7. El divorcio no pone fin a las obligaciones compartidas con respecto a los hijos/as. Los progenitores tienen la obligación de consultarse y comunicarse de manera honesta y regular las decisiones importantes que afecten al menor, evitando discrepancias y contradicciones.
  8. Lo importante es la calidad de la relación con los hijos/as. La relación que los hijos/as mantienen con el progenitor no custodio ha de ser regular y gratificante. La interrupción u obstaculización repercute negativamente en la estabilidad emocional del niño/a.
  9. No utilizar a los hijos/as en los conflictos que pueda tener con la pareja, ni canalice sus tensiones a través de ellos.
  10. Facilitar la adaptación del menor a las nuevas parejas. La introducción de esa tercera persona ha de realizarse progresivamente y con tacto, a ser posible cuando la relación esté lo suficientemente consolidada.

Toda ruptura en la que existan enfrentamientos entre los progenitores dejan huella en los hijos/as. Por ello es conveniente agotar todas las posibilidades de separación con acuerdo entre las partes, por sí mismos o mediante otros profesionales (mediadores familiares). Los beneficios de la Mediación Familiar son numerosos, por lo que a través de la mediación ustedes y sus hijos/as pueden obtener una respuesta más satisfactoria a su nueva situación familiar.

 

Documento completo: Decálogo del buen divorcio



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