El síndrome del emperador

Por: Mourad Saidi Tallal

El síndrome del emperador, también conocido como síndrome del pequeño dictador o tirano, es un trastorno del comportamiento donde el hijo es el que domina a los padres llegando, incluso, a maltratarlos. Por lo general, es un chico de entre 9 y 17 años, hijo único y de clase media o alta. Siendo menos usual en las chicas.

Este síndrome se caracteriza por:

  • Una alta insensibilidad emocional, mostrándose fríos y distantes.
  • Poco miedo al castigo, por lo que estos métodos no son muy efectivos con ellos.
  • Baja empatía y culpa, esto es, dificultad para ponerse en el lugar de los demás, así como ausencia de remordimientos por la realización de una mala conducta.
  • Bajo sentido de la concentración.
  • Baja tolerancia a la frustración, la más mínima situación estresante puede desencadenar un ataque de ira.
  • Ausencia de apego a los padres y resto de adultos.
  • Obstinación en metas egocéntricas, llegando a creer que todo gira en torno a ellos y que son el centro de todas las decisiones que se toman en casa.

Todas estas características que describen a un chico con este trastorno del comportamiento, le conducen, a su vez, a una desmotivación por metas autónomas, violencia, hostilidad, emociones negativas, ánimo inestable y baja autoestima.

Su comportamiento no solo se limita a las interrupciones, berrinches y desafíos, sino que, en ocasiones, puede llegar a insultar a sus padres, humillarlos en público e, incluso, agredirles físicamente.

Pero, ¿cómo se llega a este extremo?, ¿a qué es debido?

En muchas ocasiones, los padres se sienten culpables por no pasar más tiempo con sus hijos debido al trabajo; o piensan que cumpliendo todos los deseos de sus hijos, éstos serán más felices; o bien, son padres muy permisivos y poco preparados, adoptando un estilo de crianza donde no se le pone normas claras con unas consecuencias bien definidas a los niños.

¿Qué pueden hacer los padres para evitar el síndrome del emperador?

Algunas pautas para prevenir la aparición de este síndrome, y que se han de poner en práctica a partir del primer año del niño, son:

  1. Establecer reglas claras, específicas y comprensibles.
  2. Si hay más de una figura de autoridad (P.ej.: padre y madre), éstos deben ir en consonancia y ser coherentes, no debiendo contrariarse.
  3. No imponer un castigo que luego no se cumpla.
  4. Es preferible recompensar las conductas adecuadas y no solo castigar las conductas inapropiadas.
  5. Asignar responsabilidades a los hijos apropiadas a sus edades (recoger la mesa, hacer la cama).

Criar un hijo es una de las tareas más complejas a las que nos tenemos que enfrentar en la vida, es por ello que si nos encontramos con dificultades, no debemos tener miedo o vergüenza a pedir ayuda. Si la cosa se complica, siempre puedes acudir a un profesional cualificado que te ayudará.




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