Un nuevo miembro llega a la familia. Los celos entre hermanos

Por: Eva M. Almansa

psicologos almeria

El nacimiento de un hijo en el seno familiar siempre es motivo de alegría, pero puede que no sea así para todos, hablamos del príncipe destronado. La llegada del segundo hijo a la familia puede ser algo difícil para el primogénito si no se actúa de la forma adecuada.

Hasta ahora, el hijo mayor había gozado de toda la atención que mamá y papá podían darle, siendo el protagonista absoluto de la vida familiar. Con la llegada de un nuevo hermano cada niño reacciona de forma diferente, desde la más absoluta fascinación hasta el rechazo total. Cuando la acogida es negativa, los niños sienten que no son importantes y que sus padres les han dejado de lado, por lo que es normal que tengan rabietas, reclamen el espacio y la atención que antes tenían, muestren alteraciones en los patrones de comida, nieguen sus propios errores echando la culpa a otros (normalmente al hermano pequeño) y vuelvan a tener conductas de etapas evolutivas que ya habían superado (hacerse pis en la cama, balbucear). Ante esta situación, los padres y madres reaccionan de forma negativa, a veces automáticamente, apartando al mayor del pequeño, regañándole y/o gritándole, entre otras respuestas.

Ante los episodios celosos, lejos de reforzar las conductas negativas en los niños, los padres deben tener paciencia, intentando actuar con tranquilidad y pensar que el niño puede necesitar un tiempo de adaptación a la nueva situación. Eso sí, controlando, si se producen, episodios de agresividad que puedan dañar al pequeño, como pegarle un manotazo o tirarle un juguete a la cara.

Diez pautas para fomentar una adaptación positiva:

1. Antes del nacimiento del nuevo miembro, explícale quién va a formar parte de la familia en unos meses y qué papel va a tener él cuando eso ocurra.

Cuando el bebé ya ha llegado

2. Permítele que le mire y le acaricie.

3. Léele cuentos que traten sobre la llegada de nuevos hermanos. Se sentirá identificado y le ayudará a superar esta etapa.

4. Equilibra el trato hacia los hijos. Actúa sin preferencia por uno de ellos sobre el otro.

5. Alaba y refuerza las cosas que diga o haga bien de forma positiva, sobre todo si hacen referencia al hermano pequeño.

6. Dale muestras de cariño e intenta buscar momentos de actividad y juego a solas con él, como antes, para evitar que se sienta desplazado.

7. Pídele que te ayude en algunas tareas sencillas como ayudarte a bañarlo, darte los pañales, ayudarte a dormirlo haciéndole caricias o contándole un cuento, entretener al pequeño o hacerle reír. La responsabilidad que conllevan las tareas dependerá de la edad del hermano mayor. Muéstrale siempre tu agradecimiento por su ayuda de forma cariñosa.

8. Demuéstrale que confías en él, dale nuevas responsabilidades como hermano mayor que es.

9. Organiza y propicia momentos de juego entre los dos hermanos, así como tiempo compartido para toda la familia.

10. Cuando la familia y los amigos os visiten, pídeles que también dediquen atención y afecto al mayor.

Si se logra el equilibrio familiar en este sentido, los episodios celosos serán cada vez menos frecuentes, siendo una etapa puntual que dará paso al bienestar y la armonía familiar.



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