Violencia contra la mujer: más allá de la agresión física

Por: Mourad Saidi Tallal

La violencia de género se enmarca dentro de la violencia familiar y puede adoptar varias formas. En numerosas ocasiones, al hablar de violencia de género o contra la mujer, se nos viene a la cabeza la agresión física. No obstante, la violencia contra la mujer va más allá y alcanza otras esferas que, por no ser visibles a simple vista, pasan desapercibidas. Nos referimos al maltrato psicológico, sexual y económico. Veamos en qué consisten cada uno de ellos y cómo afecta a la víctima.

  • Maltrato físico. Es el más visible, deja heridas y moratones. Es por ello por lo que se muestra como uno de los principales indicadores de maltrato.
  • Maltrato psicológico. Pasa mucho más desapercibido que el anterior, pero sus secuelas son las que más perduran en el tiempo e, incluso, puede llevar al suicidio de quien lo padece. Se caracteriza por una denigración continua de la víctima, así como insultos, humillaciones, menosprecio que inciden de forma directa en la autoestima y en los sentimientos de valía de la persona maltratada.
  • Maltrato sexual. Se trata de violación a la pareja, se produce cuando se tienen relaciones sexuales no consentidas con la pareja o cuando ésta accede a mantenerlas por miedo a represalias.
  • Maltrato económico. Siempre ha existido, pero se ve acentuado en época de crisis. Se limita la libertad de la pareja al no poder ésta disponer de dinero. Siempre tiene que pedírselo a su pareja y justificarle en qué lo ha gastado. En muchas ocasiones, el hombre impide que la mujer trabaje fuera de casa. La mujer se vuelve económicamente dependiente.

Lo cierto es que, en la mayoría de ocasiones, la mujer es maltratada en más de una dimensión simultáneamente. Una mujer que sea agredida físicamente por su pareja, también ocasiona daños psicológicos en ella. En realidad, los daños psicológicos subyacen a todas las demás formas de maltrato.

¿Cuáles son las consecuencias derivadas del maltrato?

El maltrato afecta a gran parte de la vida de la víctima, por no decir a su totalidad. La situación de maltrato produce en la mujer una disminución de la autoestima y de la autoeficacia, así como el abandono del aspecto físico. También produce aislamiento social, se encuentra sola, sin amigos, alejada de la familia, en muchas ocasiones no trabaja fuera de casa, por lo que su único contacto es con el agresor. Desarrollo de problemas de salud mental, como pueden ser ansiedad, depresión, estrés crónico, alteración del sueño. Lo que la puede llevar a abusar de los fármacos y/o del alcohol e, incluso, a conductas suicidas.

Características del agresor y de la situación de agresión

El agresor es un hombre inseguro, con la autoestima baja y poca empatía. Pero, generalmente, y de cara al exterior, es un hombre amable, educado y de trato agradable. Sin embargo, en casa la cosa cambia; se torna en un individuo violento, agresivo, posesivo, celoso, dominante, llegando a deshumanizar a su víctima. Pero, ¿el agresor siempre ha sido así? La respuesta suele ser no. Al comienzo de la relación muestra su mejor yo, es encantador, atento, agradable, es decir, hasta aquí todo normal. No obstante, a medida que va avanzando la relación va cambiando poco a poco, a veces de manera muy sutil. Un día puede que insulte a su pareja, pero rápidamente se disculpa; más adelante puede que la humille en público, la cosa ya va tomando tintes oscuros; la empieza a separar poco a poco de sus amistades y familiares; con el tiempo, llegarán los empujones y zarandeos, para posteriormente proseguir con bofetadas, hasta llegar a las palizas. Ya no es el hombre del que se había enamorado pero, éste se disculpa, le pide perdón, le compra un ramo de flores, le dice que no puede vivir sin ella, que está muy arrepentido. Ella confía en que cambiará, que volverá a ser el de antes y, ciertamente, así será durante un periodo de tiempo, hasta que vuelva el ciclo de la violencia.

En resumen, el ciclo de la violencia consiste en tres fases:

  1. Tensión
  2. Agresión
  3. Arrepentimiento (fase de luna de miel)

Con esto queda patente que existe un perfil de hombre maltratador pero no un perfil de mujer maltratada. Cualquiera puede ser víctima de una situación de maltrato, independientemente de la clase social, nivel educativo, nacionalidad o edad. Es importante estar alerta ante los primeros signos de violencia y tomar medidas. La violencia contra la mujer es un grave problema de salud pública a nivel mundial, es una lacra con la que hay que acabar.

No es normal tener miedo de tu pareja, actúa, pide ayuda.



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